Oporto

Oportoando – Guia de Oporto

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La Ribeira



Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO

Toda buena postal de Oporto muestra la colorida y pintoresca imagen de la ciudad vista desde su mejor ángulo: la Ribeira. Este paseo al lado del río es visita obligatoria para turistas o residentes. En la Ribeira se encuentran buenos restaurantes con comidas típicas de Oporto, en general con muy buenos precios, entre los que se destacan “A Marina”, “Filha de Mãe Preta”, “Avó Maria”, “Mercearia” , además de tiendas con souvenirs, cafés y bares.

Desde la Ribeira se observa el puente “Dom Luiz I”, construido en 1877 por Teófilo Seyrig, quien era socio de Eiffel (sí, el mismo de la torre parisina) y que por esta relación se confunde su autoría. Para la construcción del puente se llamó a un concurso internacional, siendo éste el diseño ganador. Imponente, de dos niveles y tejido de hierros, le otorga al cuadro una elegancia decimonónica. El nivel más bajo se puede atravesar a pie o en auto; la parte alta es posible también transitarla como peatón o con el metro que la atraviesa, de la línea amarilla o línea D, dirección Dom João I.

En el muelle que nos espera en la Ribeira, se puede también comprar un pasaje para dar un paseo por el Duero (Douro en portugués), con diferentes opciones: en pequeños barcos tradicionales, que hacen un recorrido corto, para conocer los puentes que unen Porto con Vila Nova de Gaia. Este paseo de los puentes dura unos 50 minutos y suele incluir la comida. También existe la opción de un barco más grande o crucero, cuyo paseo puede ser incluso de un día, y llevar a los asistentes hasta el sitio donde se cultivan las uvas con que se hace el vino de oporto.

En la plaza de la Ribeira, ahora llena de sillas de los diferentes restaurantes, encontramos la Capilla del Largo del Terreiro, que popularmente se conoce como de la Señora de la Ó, la fuente Taurina y el característico muro decorado con arcos que invitan a pasearse entre los comercios y restaurantes. No deje de ver el peculiar grabado que muestra la hazaña vivida por los pobladores de Oporto para impedir la entrada de las tropas napoleónicas; quienes decidieron desplomar el puente que comunicaba entonces a la ciudad y morir para no dejarse vencer. Los portuenses fallecidos son aún recordados bajo el nombre de “as alminhas” (las almitas), adorados como una suerte de mártires.

Lo bonito de la Ribeira, como del resto de Oporto, es que no ha perdido sus particularidades, y en medio de las tiendas hechas expresamente para turistas, están las casas de sus pobladores, con la cotidianidad secándose al viento con su ropa. No hace falta adentrarse entre sus callejuelas (que recomendamos mucho hacerlo, de todas formas) para encontrar lo genuino. En Oporto las peixeiras –vendedoras de pescado tradicionales- y los grandes comercios internacionales cruzan la calle juntos día tras día, como si el tiempo se hubiera dividido en dos, pasando para algunos y detenido para muchos otros.

Recorriendo el brazo completo de la Ribeira podemos llegar a la Iglesia de San Francisco, al Palácio de la Bolsa, o la Casa del Infante.

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